ENTREVISTA DEL MES: FEDERICO HUNEEUS
“En una persona lo que admiro es la libertad y la capacidad de no sentirse atrapado por los miedos. Eso me lo han inculcado mis padres, además de valores como la honestidad, la actitud crítica, la transparencia y ser fiel a uno mismo”. Federico Huneeus, Presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería Comercial (CEIC) es un soñador, un idealista que cree firmemente en la construcción de un país donde cada uno pueda cumplir sus proyectos mediante un trabajo conjunto basado en el diálogo.
Fue esa premisa la que lo llevó a integrarse al CEIC el 2007, donde según él, están dadas las condiciones para actuar en pro de los alumnos de FEN abriendo espacios de debate para que la comunidad universitaria se pueda encontrar y aporte elementos distintos a los que se generan individualmente.
Y es que a Federico la vocación pública le viene desde la cuna. Su papá, Carlos Huneeus, es abogado de la Universidad de Chile y doctorado en ciencia política. Durante años ha estado a la cabeza del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC) y también se dedica a la docencia. Su madre, Marta Lagos, es economista de la Universidad de Heidelberg de Alemania y ejerce en el campo de la sociología, como directora de la empresa de estudios de mercado y opinión, MORI.
Otro importante ente dentro de su formación fue el colegio. Estuvo en el Saint George´s casi toda su educación escolar, con excepción de los tres años que su padre ejerció como embajador en Alemania durante el gobierno de Patricio Aylwin. Entre risas, cuenta que en el colegio fue un alumno promedio y se consideraba “como parte de la masa”. No tuvo gran participación porque estaba lleno de gente con proyectos, líderes con convicciones que pasaron a ser una segunda familia que le enseñó eso que los egresados llaman “ser georgiano”, que en definitiva significa sentirse y ser uno mismo. Agrega que para él esa etapa fue fundamental porque en el colegio las distintas opiniones convivían. Es como permitir, dice, que la espontaneidad de cada uno conviva con la espontaneidad del resto y eso permite vivir la diversidad y enriquecer el ambiente, porque cuando uno convive con gente que piensa distinto reafirma lo que se cree de sí mismo.
Apasionado por la música, Federico toca el piano desde los 10 años. También es seguidor incansable de la poesía y la literatura latinoamericana. Se declara admirador de Cortázar y García Márquez; y de los autores nacionales Oscar Castro y Pablo Neruda.
¿Cómo nació tu vocación por la Economía?
En lo vocacional pasé por varias áreas. Mucho tiempo quise estudiar Medicina porque me encantaba la biología y el cuerpo humano. Lo dejé luego, cuando tuve un profesor de lenguaje súper bueno y me empecé a ir hacia el lado del humanismo y a leer mucho. También me gustaban las matemáticas, pero no quería ingeniería porque no me gustaban las matemáticas secas y áridas. Ahí me di cuenta que lo mío era el complemento entre el humanismo y las matemáticas y llegué a la economía.
¿Por qué la Universidad de Chile?
Mis tres hermanos estudiaron en la Chile, yo soy el menor. Pero más que nada porque imaginaba la universidad como bien parecida a mi colegio en términos de espacio, de crear cosas y hacer que pasen cosas. También me tincaba porque uno puede tener más contacto con la realidad y con la historia del país. La universidad tiene un elemento de abrirse a la sociedad y permitir que ésta entre a su realidad. Bueno, eso no quiere decir que la Católica sea una burbuja completamente aislada del mundo, pero yo se que tomé la decisión correcta porque tengo amigos que estudian ingeniería comercial en esa universidad y la definen como la continuación de algo, no como algo nuevo. Creo que la Chile tiene ese elemento de novedad, porque es tan diversa y las personas vienen de tantas partes que es imposible conocerlo todo.
Siento que lo que diferencia a las universidades y me ha marcado mucho más que los ramos y los profesores, son los mismos compañeros. Eso me ha marcado como alumno y es lo que llama la atención en la Chile. Es la fuerza que se le puede dar a la comunidad universitaria.
¿Qué te motivó a tener un papel activo en la Facultad?
La ausencia de cosas que uno cree deben estar. Si se tratara de quedarse afuera y sólo mirar, estaría en otra universidad. La indiferencia no era la solución. Eso es lo que diferencia a las personas, pasar a la acción, darse cuenta que uno no es un mero espectador. En la Facultad me siento bien, no podría estar en otra parte. Lo que más me gusta es que hay un potencial tan grande, las oportunidades son altísimas y depende de la imaginación de cada persona y del conjunto para potenciarlo y echarlo adelante.
En relación a la Semana Inaugural de la Cultura ¿qué importancia asignas a la cultura al interior de FEN?
La cultura tiene que ver con abrir espacios donde los alumnos se puedan reunir en un contexto distinto, romper un poco esa rigidez de que a la Facultad sólo vienen a estudiar. Lo cultura da naturalidad a los espacios, porque la persona reacciona según lo que siente frente a lo que ve. Para mí lo más importante es tomar la idea que los alumnos vienen a desarrollarse como personas con su propia diversidad y aspiraciones, y no sólo vienen a estudiar, que es lo que muchos profesores erróneamente creen. Concretamente eso se relaciona con la cultura, donde también se incluyen espacios de debate como los Café Conversa.
¿Cuál es tu opinión respecto al proceso de Renovación Curricular en FEN?
El proceso es importante por dos razones. Primero porque los estudiantes ven algo que los académicos y directivos no ven, que dice relación con el contacto del día a día con la materia, con la percepción que tienen acerca de los profesores, de hacia donde va la carrera. Y por otro lado, tiene un elemento nuevo para construir algo en la Facultad. Uno no puede construir una malla si no está desarrollada por todos los integrantes, en especial los estudiantes. Esto tiene que ver con el concepto de comunidad, ya que ésta funciona en la medida en que cada uno de sus integrantes es activo dentro de ella. También le da más seriedad a la presencia de los alumnos porque significa que ellos aparte de estudiar, se preocupan que la Facultad crezca y se perfeccione. Es un espacio que debemos aprovechar y permitir que lo construya la comunidad completa.
|